La llegada de las altas temperaturas todavía supone para muchos aficionados el fin de la temporada del vino, pero ¿es imposible seguir disfrutando de su sabor durante el verano? El consumo moderado y responsable de vino, desde vinos tintos a vinos generosos, nos reporta numerosos beneficios, que no están reñidos con su capacidad refrescante.

Los vinos generosos, también conocidos como vinos fortalecidos o fortificados, son vinos en cuya elaboración intervienen determinados procesos que aumentan su estabilidad y graduación alcohólica. Normalmente, los vinos generosos tienen un sabor más dulce, derivado de su mayor contenido de azúcares. Su graduación alcohólica se sitúa entre los 15 y los 23º. A continuación, te damos algunos sencillos consejos para disfrutar al máximo de estos vinos generosos durante el verano.

Vinos generosos: placer para todos los paladares

Sumergirse en el mundo de los vinos generosos supone una aventura apasionante que nos descubrirá todo un universo de sabores más allá del clásico vino tinto. A la hora de comprar vinos generosos, pide asesoramiento en tu bodega o tienda de vinos habitual sobre las características distintivas de estos vinos y sus diferentes denominaciones de origen, que puedan ayudarte a elegir el vino perfecto.

El vino de Jerez y el vino de Oporto son dos de los mejores exponentes dentro de la categoría de vinos generosos, pero esta familia tiene otros muchos componentes destacados. A nivel internacional, cabe reseñar el Madeira o el Marsala, procedente de Sicilia, pero España es sin duda uno de los grandes referentes internacionales para los vinos generosos. Entre las denominaciones de origen más venidas podemos encontrar vinos de Jerez como el Manzanilla de San Lúcar de Barrameda, Pedro Ximénez, una amplia variedad de finos y manzanillas, o amontillados como Moriles.

También cabe mencionar a la D.O. Málaga, con referencias tan emblemáticas como Málaga Virgen o las bodegas Jorge Ordoñez. Cataluña cuenta también con vinos generosos de calidad, con denominaciones de origen como Empordá o Penedés. Dentro de la categoría de vinos generosos se enmarcan también los vinos rancios y vinos de misa, como Arrels del Priorat, Ranci o Vi de la Missa, y mistelas y moscateles, como Barbadillo, Cruz Conde, Dios Baco o Dom Brial.

Vinos generosos: disfruta del vino, también en verano

Los beneficios del vino son ampliamente conocidos. Su consumo moderado puede ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares y facilita la digestión de las grasas, regulando el colesterol. En verano, la tendencia favorece el consumo de vinos blancos y vinos generosos, más frescos, en detrimento de los tintos, pero todos aportan interesantes beneficios a nuestro organismo. Además, el vino también posee características que hacen su consumo especialmente interesante durante la temporada estival.

Estos caldos son ricos en minerales y oligoelementos, que perdemos en gran medida a través de la transpiración. Consumir vino durante los meses más calurosos es una buena forma de reponer estos nutrientes. Por otro lado, también contiene taninos, que contribuyen a mejorar la circulación sanguínea. El vino también posee propiedades antihistamínicas, por lo que resulta un aliado perfecto para sobrellevar las alergias; diuréticas y antioxidantes, ayudando a mantener nuestra piel joven en una época de elevada exposición al sol. Consumir vino ayuda además a regular nuestra temperatura corporal, aliviando la sensación de calor. Los vinos generosos aportan una gran sensación de frescor, manteniendo todas las propiedades anteriores.

Tampoco debemos olvidar que el consumo de vino está relacionado con la generación de endorfinas, asociadas a sensaciones de bienestar. Si queremos unir todas estas propiedades con la capacidad refrescante, los vinos generosos pueden ofrecernos verdaderos sorbos de felicidad durante las jornadas más cálidas de la temporada estival.